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por Sempre_Suaves » 29 Mar 2022, 16:11
Los 35 colegios públicos tendrán aceras más anchas y al nivel de la calzada en los accesos
La reordenación de los entornos de los centros escolares, que comenzará en la zona oeste, se plantea como eje básico para transformar los barrios
35 colegios públicos de Gijón es uno de los retos que incorpora el Plan de Movilidad Sostenible de Gijón, cuya aprobación inicial está prevista para el martes y que plantea decenas de actuaciones a desarrollar hasta 2030. El objetivo no es sólo hacer realidad la apuesta por generar entornos seguros y saludables alrededor de cada centro y caminos escolares donde los alumnos vayan andando o en bici, lo que supondría fomentar su autonomía y de paso quitar los atascos de los coches de sus padres y madres en las horas de entrada y salida de clase. También se trata de que estas actuaciones sirvan como elemento transformador de los barrios de la ciudad.
El Plan de Movilidad fija un modelo a seguir, que debe ir adecuándose a las condiciones y ubicación de cada centro. Ya hay trabajo adelantado con propuestas técnicas definidas para los colegios Miguel de Cervantes, El Lloréu, La Escuelona, Los Campos, Clarín y Río Piles (que afectaría también a su vecino instituto). Con sus comunidades educativas se ha ido trabajando en estos meses desde las áreas de Movilidad y Educación del Ayuntamiento. Incluso con pequeñas obras como en el caso del Río Piles. Ahora toca dar un paso más.
La propuesta inicial es que, en una primera fase, las medidas del Plan se ejecuten en los colegios de La Calzada, en su futura condición de zona de bajas emisiones. Los bocetos pensados para el colegio Miguel de Cervantes sirven de modelo para ver lo que, de aquí a 2030, se pretende hacer alrededor de cada colegio de Gijón.
Tres son las actuaciones a desarrollar alrededor de los puntos concretos de entrada a los colegios: ampliar la acera a costa del vial, convertir en plataforma elevada a nivel de acera el tramo de vía a la entrada del cole y eliminar los pequeños tramos de vías de servicio que pueda haber para simplificar el tráfico y hacer la zona más segura. Alrededor de esas entradas se ordenará un espacio de estancia, vallado, con bancos, árboles, aparcamiento de bicicletas y, no se descarta, algún tipo de juegos.
Eso para entrar al colegio pero para llegar allí el Plan de Movilidad diseña itinerarios escolares –27 por ejemplo en los 7 proyectos ya realizados, de los que cinco corresponden al colegio Miguel de Cervantes– en los que se señalan un punto de encuentro donde los alumnos y sus familias se despiden y se vuelven a citar al final de las clases. A partir de hay, ya los escolares solos, tienen marcada una ruta por las aceras con pasos peatonales elevados cuando toque cruzar para hacerlo con menos peligro. Aún más en esos cruces, y con el objetivo de ganar visibilidad y reducir el tiempo de espera, el plan es eliminar las plazas de aparcamiento más cercas al paso de peatones para ampliar las aceras.
Tres elementos más. Uno. En la medida de lo posible se intentará acercar a los colegios un carril bici para que la bicicleta sea una opción prioritaria para los desplazamientos de los escolares. Dos. Para quienes sigan optando por el coche se habilitarán unas zonas, denominadas de tránsito escolar, con horarios limitados a las entradas y salidas de clase y un tiempo de estacionamiento mínimo para que el escolar suba o baje. Como las zonas no estarán precisamente en la entrada del centro se conectarán a través de uno de esos caminos escolares seguros. La propuesta que, de manera excepcional, se fijó para solventar los atascos, ante el colegio Montedeva. Y tres. La señalética tendrá un papel protagonista con grafismos en pavimentos y calzadas para garantizar la seguridad pero también para dejar clara la singularidad de la zona a la que se incorpora el coche.
A todas estas actuaciones a pie de calle, que suponen en casos hacer obra, se suma el compromiso de hacer planes escolares de movilidad y hacerlo con la participación de familias, docentes y los propios alumnos. Uno de los elementos fundamentales es planificar y desarrollar los acompañamientos por esos itinerarios escolares. Sobre la mesa hay dos ideas. El “pedibús”, donde un grupo de entre diez y quince menores recorre andando desde un punto de encuentro la ruta trazada junto a algún adulto y el “bicibús”, que repite formato pero en bicicleta. País Vasco y Cataluña ofrecen experiencias en las que se está mirando Gijón.