No eres pelirrojo? Yo era moreno, ahora tengo un interesante color de pelo estilo George Clooney...Eurosporting escribió: ↑12 Mar 2022, 17:18Llamándome pelirrojo que pienses que me da miedo q puedas saber quien soy? Yo nunca me escondí de nadie del foro. No sé si otros podéis decir lo mismo. Y pa lo listu que yes que estarás todo el día leyendo libros y estudiando no se por q tanto interés en saber si soy pelirrojo o moreno, yo nunca tuve mucho interés en saber tu color de pelo jaja. Chau chiflau.
Aliados de los nazis. NO A LA GUERRA. O sí.
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Re: Aliados de los nazis. NO A LA GUERRA. O sí.
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Re: Aliados de los nazis. NO A LA GUERRA. O sí.
Y a ti ya te vale, llamando imbéciles a los pelirrojos, si hubiera sido rubia se entendería, pero pelirrojos???? De toda la vida se ha sabido que los pelirrojos lo que tienen es muy mala leche.chipi escribió: ↑12 Mar 2022, 17:11Respecto a las oposiciones si el sindicato es Anpe,desafíliate.
Segundo.Si piensas que el ámbito educativo depende del profesorado es que eres más imbécil de lo que pensaba.
Tercero.Lo de no suspender a nadie yo lo llevo a rajatabla.El año pasado conmigo suspendieron 21 de 34 alumnos de primero de bachiller.Este año parecido....Tampoco tienes nada claro ese tema.
Y lo de tu futuro hijo...pues ya sabes.Es como tirar una moneda al aire.Si me toca,ya sabes.Leninista en 15 días y maoísta en 30.
Hasta siempre pequeño pelirrojo...
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Re: Aliados de los nazis. NO A LA GUERRA. O sí.
No tien memoria.Llamolu pelirroju porque lo ye.O eso percibí las varias veces que lo vi.Y llamo imbéciles a los que se quedan con el titular.Cosa que no haces tú últimamente....Estás en una etapa contemplativa muy atractiva.Asi sí da gusto discutir contigo...Marxista escribió: ↑12 Mar 2022, 17:29Y a ti ya te vale, llamando imbéciles a los pelirrojos, si hubiera sido rubia se entendería, pero pelirrojos???? De toda la vida se ha sabido que los pelirrojos lo que tienen es muy mala leche.chipi escribió: ↑12 Mar 2022, 17:11Respecto a las oposiciones si el sindicato es Anpe,desafíliate.
Segundo.Si piensas que el ámbito educativo depende del profesorado es que eres más imbécil de lo que pensaba.
Tercero.Lo de no suspender a nadie yo lo llevo a rajatabla.El año pasado conmigo suspendieron 21 de 34 alumnos de primero de bachiller.Este año parecido....Tampoco tienes nada claro ese tema.
Y lo de tu futuro hijo...pues ya sabes.Es como tirar una moneda al aire.Si me toca,ya sabes.Leninista en 15 días y maoísta en 30.
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Re: Aliados de los nazis. NO A LA GUERRA. O sí.
Siguiendo el razonamiento, entonces es que me considerabas antes un imbécil?
PS Coses personales, por privao, gracies.
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Re: Aliados de los nazis. NO A LA GUERRA. O sí.
Imbécil quicir "sin bastón", es decir, sin apoyo,sin un teorema conciso.Ahora tu personaje es más coherente,acepta distintos puntos de vista,se involucra por conocer más aspectos...Lo sabes mejor que yo...Vamos,que podrían caer unes cuantes cajas de sidra sin problemas...Más allá de que les aguantes....
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Re: Aliados de los nazis. NO A LA GUERRA. O sí.
A lo mejor no es que yo haya cambiado tanto, simplemente uno en la vida se va liberando de pesos muertos en la mochila con piedras que venía en el pack.
Podría ser que tu percepción de imbecilidad de los demás (en el término que estimes oportuno) sea producto de una visión sesgada en ese momento?
Puedo prometer y prometo que lo que ves aquí con este personaje en realidad ya ha ocurrido antes, pero en otros ámbitos y otros tiempos.
Hace poco escuché a un tipo decir que la gente te cae mal cuando no piensa como tú quieres que piense o dice cosas que no te gustan, de ahí a odiar a esa persona hay muy poco, en el camino todos somos imbéciles para alguien.
Podría ser que tu percepción de imbecilidad de los demás (en el término que estimes oportuno) sea producto de una visión sesgada en ese momento?
Puedo prometer y prometo que lo que ves aquí con este personaje en realidad ya ha ocurrido antes, pero en otros ámbitos y otros tiempos.
Hace poco escuché a un tipo decir que la gente te cae mal cuando no piensa como tú quieres que piense o dice cosas que no te gustan, de ahí a odiar a esa persona hay muy poco, en el camino todos somos imbéciles para alguien.
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Re: Aliados de los nazis. NO A LA GUERRA. O sí.
Zelenski plantea por primera vez la rendición. Lo que está a las puertas de Kiev da miedo....
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Re: Aliados de los nazis. NO A LA GUERRA. O sí.
Da la sensacion de que va ser una autentica masacre, no creo que los rusos se planteen ir casa por casa pero aun asi, hablamos de tener que bajarte batallones enteros bufff
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Re: Aliados de los nazis. NO A LA GUERRA. O sí.
Zelenski es un puto criminal, llamando a los civiles a formar guerrillas urbanas. Y sabiendo que ahí sí que va a haber muertos civiles a patadas. Esperemos que no se llegue a ese momento y que se rinda antes.
«Si no pagan a jugadores, ni a empleados, si no pagan luz ni acreedores, alguien debería explicar dónde va el dinero en el Sporting...» (Agustín Castellote, 29/07/2013)
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Re: Aliados de los nazis. NO A LA GUERRA. O sí.
Pero no ahora.Lleva 3 años actuando igual....En todo esto sí que estoy de acuerdo contigo....Lamentable nivel escribió: ↑12 Mar 2022, 22:45Zelenski es un puto criminal, fomentando las guerrillas urbanas. Y ahí sí que va a haber muertos civiles a patadas. Esperemos que no se llegue a ese momento y que se rinda antes.
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Re: Aliados de los nazis. NO A LA GUERRA. O sí.
El que ataca la ciudad es un santo por otra parte, 0 culpa. Es más, nos hacemos pajas con su poderío.
Re: Aliados de los nazis. NO A LA GUERRA. O sí.
Dentro del círculo de Putin: la verdadera élite rusa
Mientras Occidente se enfoca en los oligarcas, un grupo mucho más pequeño tiene control sobre el verdadero poder en Moscú.
¿Quiénes son los siloviki y qué los motiva?

AP | Vladimir Putin con el ministro de defensa Sergei Shoigu en 2015
Al describir a Vladimir Putin y su círculo íntimo, a menudo he pensado en un comentario de John Maynard Keynes sobre Georges Clemenceau, primer ministro francés durante la Primera Guerra Mundial: que era un individuo completamente desilusionado que “tenía una ilusión: Francia”.
Algo similar podría decirse de la élite gobernante de Rusia, y ayuda a explicar la apuesta colectiva terriblemente arriesgada que han tomado al invadir Ucrania. Pueden ser despiadados, codiciosos y cínicos, pero no son cínicos acerca de la idea de la grandeza rusa.
Los medios occidentales emplean el término “oligarca” para describir a los rusos súper ricos en general, incluidos los que ahora residen total o parcialmente en el oeste. El término ganó fuerza en la década de 1990 y durante mucho tiempo ha sido mal utilizado. En la época del presidente Boris Yeltsin, un pequeño grupo de ricos empresarios dominaba el estado, que saquearon en colaboración con altos funcionarios. Este grupo, sin embargo, fue quebrado por Putin durante sus primeros años en el poder.
Tres de los siete “oligarcas” principales intentaron desafiar políticamente a Putin. Boris Berezovsky y Vladimir Gusinsky fueron expulsados al extranjero, y Mikhail Khodorkovsky fue encarcelado y luego exiliado. A los demás, y a sus numerosos equivalentes menores, se les permitió mantener sus negocios dentro de Rusia a cambio de una subordinación pública incondicional a Putin. Cuando Putin se reunió (por enlace de video) con los principales empresarios rusos después de lanzar la invasión de Ucrania, no hubo duda de quién estaba dando las órdenes.

El crítico de Putin Mikhail Khodorkovsky, exjefe de la compañía petrolera Yukos, enjuiciado en mayo de 2005 por supuesto fraude y evasión fiscal © AFP/Getty

Otro crítico de Putin, el magnate Boris Berezovsky (fallecido en 2013), visto aquí saliendo de la corte en Londres en 2003 con una máscara de Putin © Getty
La fuerza que quebró a los oligarcas fue la antigua KGB, reorganizada en sus diversos servicios sucesores. El propio Putin, por supuesto, vino de la KGB, y una gran mayoría de la élite superior bajo Putin son de la KGB o de estados asociados (aunque no de las fuerzas armadas).
Este grupo se ha mantenido notablemente estable y homogéneo bajo Putin, y son (o solían ser) cercanos a él personalmente. Bajo su liderazgo, han saqueado su país (aunque a diferencia de los oligarcas anteriores, han mantenido la mayor parte de su riqueza dentro de Rusia) y han participado o consentido en sus crímenes, incluido el mayor de todos, la invasión de Ucrania. Se han hecho eco tanto de la despiadada propaganda de Putin contra Ucrania como de sus denuncias de la decadencia occidental.
A medida que Rusia se hunde cada vez más en un atolladero militar y una crisis económica, una pregunta central es si, si la guerra no termina rápidamente con un acuerdo de paz, las propias élites rusas pueden destituir a Putin (o persuadirlo para que renuncie) a fin de tratar de sacar a Rusia y a ellos mismos del pozo que ha cavado para ellos. Evaluar las posibilidades de esto requiere una comprensión de la naturaleza de las élites rusas contemporáneas y, sobre todo, del núcleo interno de Putin.
A modo de ilustrar la profundidad de la catástrofe rusa de la década de 1990 e identificarse con todos los que la sufrieron, Putin ha dicho que en un momento se vio reducido, cuando aún era teniente coronel en servicio de la KGB, a trabajar como taxista independiente. conductor para complementar sus ingresos. Esto es bastante plausible. En 1994, mientras trabajaba como periodista para The Times en Rusia y la antigua URSS, mi conductor en el norte del Cáucaso era un ex comandante de la KGB. “Pensábamos que éramos la columna vertebral de la Unión Soviética”, me dijo con amargura. “Ahora míranos. ¡Verdaderos chekistas!
“Real Chekist” ( nastoyashchy chekist ) fue una frase de propaganda soviética que se refería a las cualidades de disciplina despiadada, coraje, compromiso ideológico y honestidad supuestamente características de la Cheka, la primera policía secreta soviética formada por Lenin y sus asociados. Se convirtió en el tema de muchas bromas soviéticas, pero no hay duda de que Putin y su élite superior continúan viéndose a sí mismos bajo esta luz, como la columna vertebral de Rusia, aunque Putin, que es cualquier cosa menos un revolucionario, parece identificarse mucho más fuertemente. con las élites de seguridad de la Rusia imperial.
Una interesante ilustración de esto viene de Union of Salvation ( Soyuz Spaseniya , 2019), una película sobre la revuelta radical decembrista de 1825, realizada con el apoyo del estado ruso. Para sorpresa considerable de viejos amigos míos rusos que fueron educados para reverenciar a los decembristas, los héroes de esta película son el zar Nicolás I y los leales generales y burócratas imperiales que lucharon para preservar el gobierno y el orden contra los rebeldes.
Aunque han acumulado un poder y una riqueza inmensos, Putin y su círculo inmediato siguen resentidos por la forma en que la Unión Soviética, Rusia y su propio servicio se derrumbaron en la década de 1990, y un gran poder mezclado con un gran resentimiento es una de las mezclas más peligrosas. tanto en la política nacional como en la internacional.
A medida que crecieron las tendencias autocráticas de Putin, el poder real (a diferencia de la riqueza) dentro del sistema ha llegado a depender cada vez más del acceso personal continuo al presidente; y el número de personas con dicho acceso se ha reducido, especialmente desde que la pandemia de covid llevó al drástico aislamiento físico de Putin, a un puñado de asociados cercanos.
Cinco del círculo íntimo de Putin
Serguéi Lavrov , 71 años, ministro de Asuntos Exteriores
Sergei Naryshkin , 67, jefe de inteligencia exterior
Nikolai Patrushev , 70, secretario del consejo de seguridad de Rusia
Igor Sechin , 61 años, director ejecutivo de Rosneft
Sergei Shoigu , 66, ministro de defensa
En sus primeros años en el poder, Putin (que era un oficial de la KGB relativamente joven) podía ser considerado como “el primero entre iguales” en una élite superior de amigos y colegas. No más. Cada vez más, incluso los siloviki se han reducido públicamente a servidores del autócrata, como lo ilustra gráficamente la humillación de Putin a su jefe de inteligencia exterior, Sergei Naryshkin, en la reunión televisada del Consejo de Seguridad Nacional en vísperas de la guerra. Tal comportamiento despectivo hacia sus seguidores inmediatos podría volver a morder a Putin, como ha ocurrido con tantos autócratas del pasado.
El núcleo interno incluye al ministro de defensa Sergei Shoigu (ex ministro de emergencias y no soldado profesional); Nikolai Patrushev, exjefe de inteligencia nacional y ahora secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Rusia; Narishkin; e Igor Sechin, el ex viceprimer ministro designado por Putin para dirigir la compañía petrolera Rosneft. En la medida en que los altos funcionarios económicos con inclinaciones “liberales patrióticas” alguna vez formaron parte de este núcleo interno, hace mucho tiempo que han sido excluidos.
Estos hombres son conocidos en Rusia como los " siloviki " - "hombres de fuerza", o tal vez incluso, en la frase irlandesa, "hombres duros". Se debe trazar una línea clara entre los siloviki y las élites rusas más amplias: grandes y muy dispares y desunidos conglomerados de importantes empresarios, altos funcionarios fuera del círculo interno, figuras destacadas de los medios, altos generales, intelectuales patriotas y el variopinto grupo de notables locales. intermediarios y mediadores que componen la dirección del partido Rusia Unida de Putin.
Entre algunas de las élites rusas más amplias, el malestar por la invasión de Ucrania y sus consecuencias ya es evidente. Naturalmente, esto ha comenzado con las élites económicas, dada su profunda participación en los negocios con Occidente y su comprensión del impacto catastrófico de las sanciones occidentales en la economía rusa. Roman Abramovich, cuya incomodidad era bastante clara mientras buscaba compradores para el Chelsea Football Club, descubrió que la venta se detuvo esta semana cuando se congelaron sus activos en el Reino Unido. Mikhail Fridman, presidente de Alfa Group (ya gravemente afectado por las sanciones occidentales) y uno de los ex "oligarcas" sobrevivientes de la década de 1990, ha pedido un pronto fin de la guerra, al igual que el magnate del aluminio Oleg Deripaska.
Si no hay un acuerdo de paz y la guerra se prolonga hasta un punto muerto sangriento, la economía decae precipitadamente y el pueblo ruso ve una fuerte caída en sus niveles de vida, entonces el descontento público, la represión estatal y los intentos estatales de someter y explotar los negocios inevitablemente se verán afectados. aumentará radicalmente, al igual que la infelicidad de las élites más amplias.
Estos, sin embargo, carecen de las instituciones colectivas y, quizás lo que es más importante, de las identidades colectivas que les permitirían combinarse fácilmente para derrocar a Putin. Un amigo ruso me describió sucintamente a la Duma, o cámara baja del parlamento ruso, como “un montón de abono lleno de vegetales podridos variados”. Esto es un poco desagradable (la Duma contiene algunas personas decentes), pero sería inútil buscar en ella algún tipo de liderazgo político.
El ejército, que en otras partes del mundo sería la institución habitual detrás de un golpe, ha sido decididamente despolitizado, primero por el Estado soviético y ahora por Putin, a cambio de una enorme financiación estatal. Ahora también está comprometido con la victoria militar en Ucrania, o al menos con algo que pueda presentarse como una victoria.
Por otro lado, la despiadada purga de los altos mandos militares por parte de Putin, junto con la aparente incompetencia con la que el alto mando ha dirigido la invasión de Ucrania, podría provocar un considerable descontento futuro en el ejército, incluidos los generales de menor rango. Esto significa que, si bien los militares no se moverán contra Putin, también es muy poco probable que se muevan para salvarlo.
Parte de la presión más efectiva sobre la élite de Putin puede provenir de sus propios hijos. Casi todos los padres crecieron y comenzaron sus carreras en los últimos años de la Unión Soviética. Sus hijos, sin embargo, en muchos casos han sido educados y han vivido principalmente en el oeste. Muchos están de acuerdo, al menos en privado, con Elizaveta Peskova, hija del portavoz de prensa de Putin, Dmitry Peskov, quien protestó contra la guerra en Instagram (la publicación fue eliminada rápidamente). Las conversaciones de cena en la familia Peskov deben ser asuntos interesantes en estos días.
Los siloviki , sin embargo, están tan identificados con Putin y la guerra que un cambio en el régimen ruso tendría que implicar la salida de la mayoría del poder, posiblemente a cambio de la promesa de que no serían arrestados y conservarían la riqueza de su familia. (esta fue la garantía que hizo Putin con su antecesor Yeltsin)
Sin embargo, este cambio puede tardar mucho en llegar. Los siloviki han sido retratados con precisión como profundamente corruptos, pero su corrupción tiene características especiales. El patriotismo es su ideología y la autojustificación de su inmensa riqueza. Una vez conversé mientras tomaba una taza de té con un alto exfuncionario soviético que se había mantenido en contacto con sus viejos amigos en la élite de Putin. “Sabes”, reflexionó, “en la época soviética, la mayoría de nosotros éramos muy felices con una casa de campo , una televisión en color y acceso a tiendas especiales con algunos productos occidentales, y vacaciones en Sochi. Estábamos perfectamente cómodos y solo nos comparábamos con el resto de la población, no con las élites occidentales.
“Hoy en día, por supuesto, a los siloviki les gustan sus lujos occidentales, pero no sé si toda esta colosal riqueza los hace más felices o si el dinero mismo es lo más importante para ellos. Creo que una de las razones por las que roban a tal escala es que se ven a sí mismos como representantes del estado y sienten que ser más pobres que un grupo de empresarios sería una humillación, incluso una especie de insulto al estado. Solía ser que el rango oficial te daba el estatus más alto. Ahora tienes que tener grandes cantidades de dinero también. Eso es lo que la década de 1990 le hizo a la sociedad rusa”
Los siloviki están naturalmente apegados a la idea del orden público, un orden que garantiza su propio poder y propiedad, pero que también creen que es esencial para evitar que Rusia vuelva a caer en el caos de la década de 1990 y la revolución rusa y la guerra civil. El desastre de la década de 1990, en su opinión, supuso no solo un declive catastrófico del estado y la economía, sino también una anarquía moral socialmente destructiva, y su reacción no ha sido diferente a la de la sociedad estadounidense conservadora en la década de 1960 o la sociedad alemana conservadora en la década de 1920.
En esto, Putin y los siloviki cuentan con la simpatía de una gran parte de la población rusa, que sigue estando amargamente resentida, tanto por la forma en que fueron traicionados y saqueados en la década de 1990 como por lo que perciben como el abierto desprecio mostrado hacia los rusos comunes por parte de los rusos. élites culturales liberales de Moscú y San Petersburgo.
En una ocasión memorable a mediados de la década de 1990, me pidieron que diera una charla después de la cena en una conferencia organizada por un banco occidental líder para inversores occidentales y la élite financiera de Rusia. La cena tuvo lugar en un famoso club nocturno de Moscú. Cuando me quedé sin tiempo, no se trataba de una nota cortés del presidente; en cambio, una versión animada de una canción patriótica soviética comenzó a sonar, y detrás de mí en el escenario apareció alguien disfrazado de oso ondeando la insignia militar rusa y liderando una línea de bailarines vestidos con versiones muy abreviadas del traje nacional ruso.
Los siloviki y la élite oficial rusa en general están total e irrevocablemente comprometidos con la idea de Rusia como una gran potencia.
Ante esta competencia, ni siquiera traté de continuar con mi resumen cuidadosamente meditado, sino que me retiré desconcertado a mi mesa. Luego, sin embargo, comencé a tener una sensación claramente fría. Recordé una escena de la película Cabaret de 1972 , ambientada en un club nocturno en Weimar Berlín poco antes del ascenso al poder de los nazis, en la que los bailarines realizan una parodia de un desfile ante una audiencia que ríe tontamente al son de una famosa marcha militar alemana. Me preguntaba si en Rusia también habría que pagar una factura terrible por toda esta alegría, y me temo que Ucrania y los soldados rusos la están pagando ahora.
Uno de los peores efectos de esta guerra será el profundo y duradero aislamiento ruso del oeste. Sin embargo, creo que Putin y los siloviki (aunque no muchos en las élites más amplias) dan la bienvenida a este aislamiento. Están impresionados con el modelo chino: una economía tremendamente dinámica, una sociedad disciplinada y una superpotencia militar en crecimiento gobernada con férreo control por una élite hereditaria que combina una enorme riqueza con un profundo patriotismo, promoviendo la idea de China como una civilización separada y superior.
Es posible que quieran que Occidente empuje a Rusia a los brazos de China, a pesar del riesgo de que esto convierta a Rusia en una dependencia de Beijing. Y, por supuesto, creen que la guerra en Ucrania consolidará el sentimiento patriótico en Rusia detrás de su gobierno, además de permitirles participar en una represión intensificada en nombre del apoyo al esfuerzo bélico. Esta represión ya ha comenzado, con el cierre de los últimos medios independientes de Rusia y leyes que castigan como traición cualquier crítica a la guerra.
Sobre todo, por profundas razones históricas, culturales, profesionales y personales, los siloviki y la élite oficial rusa en general están total e irrevocablemente comprometidos con la idea de Rusia como una gran potencia y un polo de un mundo multipolar. Si no cree en eso, no es parte del establecimiento ruso, al igual que si no cree en la primacía global de los EE. UU., no es parte del establecimiento de seguridad y exterior de los EE. UU.
El lugar de Ucrania en esta doctrina fue resumido con precisión por el ex asesor de seguridad nacional de EE. UU. Zbigniew Brzezinski: “Sin Ucrania, Rusia deja de ser un imperio euroasiático”. El establecimiento ruso está completamente de acuerdo. También han acordado, al menos durante los últimos 15 años, que la intención de Estados Unidos es reducir a Rusia a una potencia subordinada de tercera categoría. Más recientemente, han llegado a la conclusión de que Francia y Alemania nunca se opondrán a Estados Unidos. “Hacia el oeste, solo tenemos enemigos”, como me dijo un intelectual del establishment en 2019.
El establecimiento ruso ve el fomento del nacionalismo ucraniano como un elemento clave en la estrategia antirrusa de Washington. Incluso miembros razonables y tranquilos del establecimiento ruso gruñeron con furia cuando me atreví a sugerir en una conversación que sería mejor para la propia Rusia dejar ir a Ucrania. Parecen preparados, si es necesario, para luchar sin piedad durante mucho tiempo, y con un costo y un riesgo inmensos para su régimen, para evitar que eso suceda.
Anatol Lieven es miembro principal del Quincy Institute for Responsible Statecraft y autor de 'Ukraine and Russia: A Fraternal Rivalry'
https://www.ft.com/content/503fb110-f91 ... 09582dd007
Mientras Occidente se enfoca en los oligarcas, un grupo mucho más pequeño tiene control sobre el verdadero poder en Moscú.
¿Quiénes son los siloviki y qué los motiva?

AP | Vladimir Putin con el ministro de defensa Sergei Shoigu en 2015
Al describir a Vladimir Putin y su círculo íntimo, a menudo he pensado en un comentario de John Maynard Keynes sobre Georges Clemenceau, primer ministro francés durante la Primera Guerra Mundial: que era un individuo completamente desilusionado que “tenía una ilusión: Francia”.
Algo similar podría decirse de la élite gobernante de Rusia, y ayuda a explicar la apuesta colectiva terriblemente arriesgada que han tomado al invadir Ucrania. Pueden ser despiadados, codiciosos y cínicos, pero no son cínicos acerca de la idea de la grandeza rusa.
Los medios occidentales emplean el término “oligarca” para describir a los rusos súper ricos en general, incluidos los que ahora residen total o parcialmente en el oeste. El término ganó fuerza en la década de 1990 y durante mucho tiempo ha sido mal utilizado. En la época del presidente Boris Yeltsin, un pequeño grupo de ricos empresarios dominaba el estado, que saquearon en colaboración con altos funcionarios. Este grupo, sin embargo, fue quebrado por Putin durante sus primeros años en el poder.
Tres de los siete “oligarcas” principales intentaron desafiar políticamente a Putin. Boris Berezovsky y Vladimir Gusinsky fueron expulsados al extranjero, y Mikhail Khodorkovsky fue encarcelado y luego exiliado. A los demás, y a sus numerosos equivalentes menores, se les permitió mantener sus negocios dentro de Rusia a cambio de una subordinación pública incondicional a Putin. Cuando Putin se reunió (por enlace de video) con los principales empresarios rusos después de lanzar la invasión de Ucrania, no hubo duda de quién estaba dando las órdenes.

El crítico de Putin Mikhail Khodorkovsky, exjefe de la compañía petrolera Yukos, enjuiciado en mayo de 2005 por supuesto fraude y evasión fiscal © AFP/Getty

Otro crítico de Putin, el magnate Boris Berezovsky (fallecido en 2013), visto aquí saliendo de la corte en Londres en 2003 con una máscara de Putin © Getty
La fuerza que quebró a los oligarcas fue la antigua KGB, reorganizada en sus diversos servicios sucesores. El propio Putin, por supuesto, vino de la KGB, y una gran mayoría de la élite superior bajo Putin son de la KGB o de estados asociados (aunque no de las fuerzas armadas).
Este grupo se ha mantenido notablemente estable y homogéneo bajo Putin, y son (o solían ser) cercanos a él personalmente. Bajo su liderazgo, han saqueado su país (aunque a diferencia de los oligarcas anteriores, han mantenido la mayor parte de su riqueza dentro de Rusia) y han participado o consentido en sus crímenes, incluido el mayor de todos, la invasión de Ucrania. Se han hecho eco tanto de la despiadada propaganda de Putin contra Ucrania como de sus denuncias de la decadencia occidental.
A medida que Rusia se hunde cada vez más en un atolladero militar y una crisis económica, una pregunta central es si, si la guerra no termina rápidamente con un acuerdo de paz, las propias élites rusas pueden destituir a Putin (o persuadirlo para que renuncie) a fin de tratar de sacar a Rusia y a ellos mismos del pozo que ha cavado para ellos. Evaluar las posibilidades de esto requiere una comprensión de la naturaleza de las élites rusas contemporáneas y, sobre todo, del núcleo interno de Putin.
A modo de ilustrar la profundidad de la catástrofe rusa de la década de 1990 e identificarse con todos los que la sufrieron, Putin ha dicho que en un momento se vio reducido, cuando aún era teniente coronel en servicio de la KGB, a trabajar como taxista independiente. conductor para complementar sus ingresos. Esto es bastante plausible. En 1994, mientras trabajaba como periodista para The Times en Rusia y la antigua URSS, mi conductor en el norte del Cáucaso era un ex comandante de la KGB. “Pensábamos que éramos la columna vertebral de la Unión Soviética”, me dijo con amargura. “Ahora míranos. ¡Verdaderos chekistas!
“Real Chekist” ( nastoyashchy chekist ) fue una frase de propaganda soviética que se refería a las cualidades de disciplina despiadada, coraje, compromiso ideológico y honestidad supuestamente características de la Cheka, la primera policía secreta soviética formada por Lenin y sus asociados. Se convirtió en el tema de muchas bromas soviéticas, pero no hay duda de que Putin y su élite superior continúan viéndose a sí mismos bajo esta luz, como la columna vertebral de Rusia, aunque Putin, que es cualquier cosa menos un revolucionario, parece identificarse mucho más fuertemente. con las élites de seguridad de la Rusia imperial.
Una interesante ilustración de esto viene de Union of Salvation ( Soyuz Spaseniya , 2019), una película sobre la revuelta radical decembrista de 1825, realizada con el apoyo del estado ruso. Para sorpresa considerable de viejos amigos míos rusos que fueron educados para reverenciar a los decembristas, los héroes de esta película son el zar Nicolás I y los leales generales y burócratas imperiales que lucharon para preservar el gobierno y el orden contra los rebeldes.
Aunque han acumulado un poder y una riqueza inmensos, Putin y su círculo inmediato siguen resentidos por la forma en que la Unión Soviética, Rusia y su propio servicio se derrumbaron en la década de 1990, y un gran poder mezclado con un gran resentimiento es una de las mezclas más peligrosas. tanto en la política nacional como en la internacional.
A medida que crecieron las tendencias autocráticas de Putin, el poder real (a diferencia de la riqueza) dentro del sistema ha llegado a depender cada vez más del acceso personal continuo al presidente; y el número de personas con dicho acceso se ha reducido, especialmente desde que la pandemia de covid llevó al drástico aislamiento físico de Putin, a un puñado de asociados cercanos.
Cinco del círculo íntimo de Putin
Serguéi Lavrov , 71 años, ministro de Asuntos Exteriores
Sergei Naryshkin , 67, jefe de inteligencia exterior
Nikolai Patrushev , 70, secretario del consejo de seguridad de Rusia
Igor Sechin , 61 años, director ejecutivo de Rosneft
Sergei Shoigu , 66, ministro de defensa
En sus primeros años en el poder, Putin (que era un oficial de la KGB relativamente joven) podía ser considerado como “el primero entre iguales” en una élite superior de amigos y colegas. No más. Cada vez más, incluso los siloviki se han reducido públicamente a servidores del autócrata, como lo ilustra gráficamente la humillación de Putin a su jefe de inteligencia exterior, Sergei Naryshkin, en la reunión televisada del Consejo de Seguridad Nacional en vísperas de la guerra. Tal comportamiento despectivo hacia sus seguidores inmediatos podría volver a morder a Putin, como ha ocurrido con tantos autócratas del pasado.
El núcleo interno incluye al ministro de defensa Sergei Shoigu (ex ministro de emergencias y no soldado profesional); Nikolai Patrushev, exjefe de inteligencia nacional y ahora secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Rusia; Narishkin; e Igor Sechin, el ex viceprimer ministro designado por Putin para dirigir la compañía petrolera Rosneft. En la medida en que los altos funcionarios económicos con inclinaciones “liberales patrióticas” alguna vez formaron parte de este núcleo interno, hace mucho tiempo que han sido excluidos.
Estos hombres son conocidos en Rusia como los " siloviki " - "hombres de fuerza", o tal vez incluso, en la frase irlandesa, "hombres duros". Se debe trazar una línea clara entre los siloviki y las élites rusas más amplias: grandes y muy dispares y desunidos conglomerados de importantes empresarios, altos funcionarios fuera del círculo interno, figuras destacadas de los medios, altos generales, intelectuales patriotas y el variopinto grupo de notables locales. intermediarios y mediadores que componen la dirección del partido Rusia Unida de Putin.
Entre algunas de las élites rusas más amplias, el malestar por la invasión de Ucrania y sus consecuencias ya es evidente. Naturalmente, esto ha comenzado con las élites económicas, dada su profunda participación en los negocios con Occidente y su comprensión del impacto catastrófico de las sanciones occidentales en la economía rusa. Roman Abramovich, cuya incomodidad era bastante clara mientras buscaba compradores para el Chelsea Football Club, descubrió que la venta se detuvo esta semana cuando se congelaron sus activos en el Reino Unido. Mikhail Fridman, presidente de Alfa Group (ya gravemente afectado por las sanciones occidentales) y uno de los ex "oligarcas" sobrevivientes de la década de 1990, ha pedido un pronto fin de la guerra, al igual que el magnate del aluminio Oleg Deripaska.
Si no hay un acuerdo de paz y la guerra se prolonga hasta un punto muerto sangriento, la economía decae precipitadamente y el pueblo ruso ve una fuerte caída en sus niveles de vida, entonces el descontento público, la represión estatal y los intentos estatales de someter y explotar los negocios inevitablemente se verán afectados. aumentará radicalmente, al igual que la infelicidad de las élites más amplias.
Estos, sin embargo, carecen de las instituciones colectivas y, quizás lo que es más importante, de las identidades colectivas que les permitirían combinarse fácilmente para derrocar a Putin. Un amigo ruso me describió sucintamente a la Duma, o cámara baja del parlamento ruso, como “un montón de abono lleno de vegetales podridos variados”. Esto es un poco desagradable (la Duma contiene algunas personas decentes), pero sería inútil buscar en ella algún tipo de liderazgo político.
El ejército, que en otras partes del mundo sería la institución habitual detrás de un golpe, ha sido decididamente despolitizado, primero por el Estado soviético y ahora por Putin, a cambio de una enorme financiación estatal. Ahora también está comprometido con la victoria militar en Ucrania, o al menos con algo que pueda presentarse como una victoria.
Por otro lado, la despiadada purga de los altos mandos militares por parte de Putin, junto con la aparente incompetencia con la que el alto mando ha dirigido la invasión de Ucrania, podría provocar un considerable descontento futuro en el ejército, incluidos los generales de menor rango. Esto significa que, si bien los militares no se moverán contra Putin, también es muy poco probable que se muevan para salvarlo.
Parte de la presión más efectiva sobre la élite de Putin puede provenir de sus propios hijos. Casi todos los padres crecieron y comenzaron sus carreras en los últimos años de la Unión Soviética. Sus hijos, sin embargo, en muchos casos han sido educados y han vivido principalmente en el oeste. Muchos están de acuerdo, al menos en privado, con Elizaveta Peskova, hija del portavoz de prensa de Putin, Dmitry Peskov, quien protestó contra la guerra en Instagram (la publicación fue eliminada rápidamente). Las conversaciones de cena en la familia Peskov deben ser asuntos interesantes en estos días.
Los siloviki , sin embargo, están tan identificados con Putin y la guerra que un cambio en el régimen ruso tendría que implicar la salida de la mayoría del poder, posiblemente a cambio de la promesa de que no serían arrestados y conservarían la riqueza de su familia. (esta fue la garantía que hizo Putin con su antecesor Yeltsin)
Sin embargo, este cambio puede tardar mucho en llegar. Los siloviki han sido retratados con precisión como profundamente corruptos, pero su corrupción tiene características especiales. El patriotismo es su ideología y la autojustificación de su inmensa riqueza. Una vez conversé mientras tomaba una taza de té con un alto exfuncionario soviético que se había mantenido en contacto con sus viejos amigos en la élite de Putin. “Sabes”, reflexionó, “en la época soviética, la mayoría de nosotros éramos muy felices con una casa de campo , una televisión en color y acceso a tiendas especiales con algunos productos occidentales, y vacaciones en Sochi. Estábamos perfectamente cómodos y solo nos comparábamos con el resto de la población, no con las élites occidentales.
“Hoy en día, por supuesto, a los siloviki les gustan sus lujos occidentales, pero no sé si toda esta colosal riqueza los hace más felices o si el dinero mismo es lo más importante para ellos. Creo que una de las razones por las que roban a tal escala es que se ven a sí mismos como representantes del estado y sienten que ser más pobres que un grupo de empresarios sería una humillación, incluso una especie de insulto al estado. Solía ser que el rango oficial te daba el estatus más alto. Ahora tienes que tener grandes cantidades de dinero también. Eso es lo que la década de 1990 le hizo a la sociedad rusa”
Los siloviki están naturalmente apegados a la idea del orden público, un orden que garantiza su propio poder y propiedad, pero que también creen que es esencial para evitar que Rusia vuelva a caer en el caos de la década de 1990 y la revolución rusa y la guerra civil. El desastre de la década de 1990, en su opinión, supuso no solo un declive catastrófico del estado y la economía, sino también una anarquía moral socialmente destructiva, y su reacción no ha sido diferente a la de la sociedad estadounidense conservadora en la década de 1960 o la sociedad alemana conservadora en la década de 1920.
En esto, Putin y los siloviki cuentan con la simpatía de una gran parte de la población rusa, que sigue estando amargamente resentida, tanto por la forma en que fueron traicionados y saqueados en la década de 1990 como por lo que perciben como el abierto desprecio mostrado hacia los rusos comunes por parte de los rusos. élites culturales liberales de Moscú y San Petersburgo.
En una ocasión memorable a mediados de la década de 1990, me pidieron que diera una charla después de la cena en una conferencia organizada por un banco occidental líder para inversores occidentales y la élite financiera de Rusia. La cena tuvo lugar en un famoso club nocturno de Moscú. Cuando me quedé sin tiempo, no se trataba de una nota cortés del presidente; en cambio, una versión animada de una canción patriótica soviética comenzó a sonar, y detrás de mí en el escenario apareció alguien disfrazado de oso ondeando la insignia militar rusa y liderando una línea de bailarines vestidos con versiones muy abreviadas del traje nacional ruso.
Los siloviki y la élite oficial rusa en general están total e irrevocablemente comprometidos con la idea de Rusia como una gran potencia.
Ante esta competencia, ni siquiera traté de continuar con mi resumen cuidadosamente meditado, sino que me retiré desconcertado a mi mesa. Luego, sin embargo, comencé a tener una sensación claramente fría. Recordé una escena de la película Cabaret de 1972 , ambientada en un club nocturno en Weimar Berlín poco antes del ascenso al poder de los nazis, en la que los bailarines realizan una parodia de un desfile ante una audiencia que ríe tontamente al son de una famosa marcha militar alemana. Me preguntaba si en Rusia también habría que pagar una factura terrible por toda esta alegría, y me temo que Ucrania y los soldados rusos la están pagando ahora.
Uno de los peores efectos de esta guerra será el profundo y duradero aislamiento ruso del oeste. Sin embargo, creo que Putin y los siloviki (aunque no muchos en las élites más amplias) dan la bienvenida a este aislamiento. Están impresionados con el modelo chino: una economía tremendamente dinámica, una sociedad disciplinada y una superpotencia militar en crecimiento gobernada con férreo control por una élite hereditaria que combina una enorme riqueza con un profundo patriotismo, promoviendo la idea de China como una civilización separada y superior.
Es posible que quieran que Occidente empuje a Rusia a los brazos de China, a pesar del riesgo de que esto convierta a Rusia en una dependencia de Beijing. Y, por supuesto, creen que la guerra en Ucrania consolidará el sentimiento patriótico en Rusia detrás de su gobierno, además de permitirles participar en una represión intensificada en nombre del apoyo al esfuerzo bélico. Esta represión ya ha comenzado, con el cierre de los últimos medios independientes de Rusia y leyes que castigan como traición cualquier crítica a la guerra.
Sobre todo, por profundas razones históricas, culturales, profesionales y personales, los siloviki y la élite oficial rusa en general están total e irrevocablemente comprometidos con la idea de Rusia como una gran potencia y un polo de un mundo multipolar. Si no cree en eso, no es parte del establecimiento ruso, al igual que si no cree en la primacía global de los EE. UU., no es parte del establecimiento de seguridad y exterior de los EE. UU.
El lugar de Ucrania en esta doctrina fue resumido con precisión por el ex asesor de seguridad nacional de EE. UU. Zbigniew Brzezinski: “Sin Ucrania, Rusia deja de ser un imperio euroasiático”. El establecimiento ruso está completamente de acuerdo. También han acordado, al menos durante los últimos 15 años, que la intención de Estados Unidos es reducir a Rusia a una potencia subordinada de tercera categoría. Más recientemente, han llegado a la conclusión de que Francia y Alemania nunca se opondrán a Estados Unidos. “Hacia el oeste, solo tenemos enemigos”, como me dijo un intelectual del establishment en 2019.
El establecimiento ruso ve el fomento del nacionalismo ucraniano como un elemento clave en la estrategia antirrusa de Washington. Incluso miembros razonables y tranquilos del establecimiento ruso gruñeron con furia cuando me atreví a sugerir en una conversación que sería mejor para la propia Rusia dejar ir a Ucrania. Parecen preparados, si es necesario, para luchar sin piedad durante mucho tiempo, y con un costo y un riesgo inmensos para su régimen, para evitar que eso suceda.
Anatol Lieven es miembro principal del Quincy Institute for Responsible Statecraft y autor de 'Ukraine and Russia: A Fraternal Rivalry'
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Re: Aliados de los nazis. NO A LA GUERRA. O sí.
Lo de Zelensky y los ucranianos visto desde un punto de vista individual sin ninguna responsabilidad tenéis toda la razón.
Pero haciendo un ejercicio de empatía, qué no es más que ponerse en la piel del otro, no lo tengo tan claro. Soy incapaz de saber que decisión tomaría si fuera él. Lo tendría un poquito más claro si fuera un ciudadano ucraniano, si puedo irme hay que irse pero tampoco sé que haría si no pudiera irme. Si tuviera un amigo ucraniano en España trataría de convencerle por todos los medios que no volviera a su país a luchar, eso también lo tengo claro pero también comprendería que quisiese ir, por mucho que yo no lo hiciese.
El pensamiento de que la víctima no debe rebelarse ante el abuso de un matón que utiliza la fuerza no es muy de "izquierdas. Siempre con las víctimas, nunca con el poder y sus abusos.
Que yo sepa, de momento resisten y nadie está detrás suyo armado con la orden de disparar a quien se de la vuelta. Se han ido muchos ucranianos, nadie se lo ha impedido.
En el otro bando, el del matón agresor, no se puede decir lo mismo. Aparte que los rusos que están muriendo no son más que chavales jovenes, de reemplazo, los están utilizando como carne de cañón. Hay un hecho que he leído que pone los pelos de punta, si fuera cierto, creo que lo ha comentado la BBC, que los rusos están llevando unos camiones incineradores para hacer "desaparecer" los cuerpos de los soldados rusos muertos.
Eso de que los ucranianos no tienen nada que hacer, está por ver. He leído algún análisis que habla sobre que el ejercito ruso se está quedando sin reserva. Si esto es verdad y siguen, necesitarán o parar o acudir a reclutar a civiles de forma forzosa, más carne de cañón.
Creo que habría que juzgar quién está matando a su pueblo no es a Zelensky sino a Putin.
Pero haciendo un ejercicio de empatía, qué no es más que ponerse en la piel del otro, no lo tengo tan claro. Soy incapaz de saber que decisión tomaría si fuera él. Lo tendría un poquito más claro si fuera un ciudadano ucraniano, si puedo irme hay que irse pero tampoco sé que haría si no pudiera irme. Si tuviera un amigo ucraniano en España trataría de convencerle por todos los medios que no volviera a su país a luchar, eso también lo tengo claro pero también comprendería que quisiese ir, por mucho que yo no lo hiciese.
El pensamiento de que la víctima no debe rebelarse ante el abuso de un matón que utiliza la fuerza no es muy de "izquierdas. Siempre con las víctimas, nunca con el poder y sus abusos.
Que yo sepa, de momento resisten y nadie está detrás suyo armado con la orden de disparar a quien se de la vuelta. Se han ido muchos ucranianos, nadie se lo ha impedido.
En el otro bando, el del matón agresor, no se puede decir lo mismo. Aparte que los rusos que están muriendo no son más que chavales jovenes, de reemplazo, los están utilizando como carne de cañón. Hay un hecho que he leído que pone los pelos de punta, si fuera cierto, creo que lo ha comentado la BBC, que los rusos están llevando unos camiones incineradores para hacer "desaparecer" los cuerpos de los soldados rusos muertos.
Eso de que los ucranianos no tienen nada que hacer, está por ver. He leído algún análisis que habla sobre que el ejercito ruso se está quedando sin reserva. Si esto es verdad y siguen, necesitarán o parar o acudir a reclutar a civiles de forma forzosa, más carne de cañón.
Creo que habría que juzgar quién está matando a su pueblo no es a Zelensky sino a Putin.
Calbista desde siempre, calbarión desde el principio.
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Re: Aliados de los nazis. NO A LA GUERRA. O sí.
Pues lo que siempre ha hecho Rusia.Marxista escribió: ↑13 Mar 2022, 00:30Lo de Zelensky y los ucranianos visto desde un punto de vista individual sin ninguna responsabilidad tenéis toda la razón.
Pero haciendo un ejercicio de empatía, qué no es más que ponerse en la piel del otro, no lo tengo tan claro. Soy incapaz de saber que decisión tomaría si fuera él. Lo tendría un poquito más claro si fuera un ciudadano ucraniano, si puedo irme hay que irse pero tampoco sé que haría si no pudiera irme. Si tuviera un amigo ucraniano en España trataría de convencerle por todos los medios que no volviera a su país a luchar, eso también lo tengo claro pero también comprendería que quisiese ir, por mucho que yo no lo hiciese.
El pensamiento de que la víctima no debe rebelarse ante el abuso de un matón que utiliza la fuerza no es muy de "izquierdas. Siempre con las víctimas, nunca con el poder y sus abusos.
Que yo sepa, de momento resisten y nadie está detrás suyo armado con la orden de disparar a quien se de la vuelta. Se han ido muchos ucranianos, nadie se lo ha impedido.
En el otro bando, el del matón agresor, no se puede decir lo mismo. Aparte que los rusos que están muriendo no son más que chavales jovenes, de reemplazo, los están utilizando como carne de cañón. Hay un hecho que he leído que pone los pelos de punta, si fuera cierto, creo que lo ha comentado la BBC, que los rusos están llevando unos camiones incineradores para hacer "desaparecer" los cuerpos de los soldados rusos muertos.
Eso de que los ucranianos no tienen nada que hacer, está por ver. He leído algún análisis que habla sobre que el ejercito ruso se está quedando sin reserva. Si esto es verdad y siguen, necesitarán o parar o acudir a reclutar a civiles de forma forzosa, más carne de cañón.
Creo que habría que juzgar quién está matando a su pueblo no es a Zelensky sino a Putin.
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Re: Aliados de los nazis. NO A LA GUERRA. O sí.
Si los ucranianos han decidido tomar esta posición, están en su derecho, para eso es su país,y tienen toda la legitimidad para hacerlo.Lo que no quita para que eso vaya a suponer muchas más muertes y que su territorio vaya a quedar más destruido.Esta guerra sólo tiene un final posible,y por mucho que en algunos medios se venda que los rusos están atascados y no avanzan, cualquier experto en la materia que se haya pronunciado estos días, lo primero que ha comentado es que si el país y su capital no están ya arrasados es porque Rusia no ha querido.Y esta resistencia es lo que va a provocar,que pongan toda la maquinaria a funcionar.
- carrio
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Re: Aliados de los nazis. NO A LA GUERRA. O sí.
Acercándose a territorio otan colos bombardeos nocturnos, nun pinta na bien nadena
Re: Aliados de los nazis. NO A LA GUERRA. O sí.
No se sabe cuál puede ser la mejor solución posible pero es llamativo que se critique a quien se defiende. Evidentemente hay muchas cosas de fondo pero se desconoce cuando atacó Ucrania a Rusia. A lo mejor algunos proponen que el gobierno ucraniano se rinda para que Putin se encargue de eliminarlos o enviarlos a Siberia.
Una cosa rara de esta guerra es que con los avances que supuestamente hay Rusia no elimine con misiles o ataques aéreos todas las instalaciones militares y prefiera una guerra tradicional con muchas más bajas civiles.
Una cosa rara de esta guerra es que con los avances que supuestamente hay Rusia no elimine con misiles o ataques aéreos todas las instalaciones militares y prefiera una guerra tradicional con muchas más bajas civiles.
Re: Aliados de los nazis. NO A LA GUERRA. O sí.
Mola. Si yes multimillonariu proputin yes oligarca, y si yes anti, magnate. Ai, la neolingua
Re: Aliados de los nazis. NO A LA GUERRA. O sí.
La culpa ye de los ucranianos que se visten como putas. Y además deberían darle las gracias a Rusia porque los está matando sin prisa, jajaja, el Portalón es de no creer xD
